Análisis Glass Masquerade 2: Ilussions
Desde hace ya muchos años, venimos oyendo eso de que los videojuegos también son arte. Hay quien directamente los cataloga como el octavo arte, e incluso se atreven a anteponerlos al cine o la música. Yo soy de los que prefieren verlos como una perfecta comunión entre las grandes virtudes de ambos, sirviéndose a la
