Análisis Coffee Talk
Imaginaos una cafetería. Esa que abre hasta altas horas de la madrugada en todo Seattle. El único lugar en el que tomarse un buen café cuando la lluvia y el frío aprietan en las calles. Tras la barra estamos nosotros, un humilde camarero tratando de sacar adelante su negocio. Quizá no sea el más rentable
