Duskfade, desarrollado por Weird Beluga y publicado por Fireshine Games, es uno de esos títulos que desprenden cariño por los videojuegos desde el primer momento. Basta con jugar unos minutos para darse cuenta de que bebe de referentes como Kingdom Hearts, Ratchet & Clank o incluso Rayman 3, pero lo hace construyendo una identidad propia.
Antes de comenzar, decir que el análisis se ha realizado sobre la versión de Nintendo Switch 2, una adaptación que, salvo algún detalle en portátil, aprovecha muy bien el hardware de la consola.

Una historia más profunda de lo que parece
La historia comienza cuando una enorme torre aparece de la nada en mitad de la ciudad y encierra a nuestra hermana en su interior. A la vez, el tiempo deja de comportarse con normalidad y empiezan a surgir unas criaturas nacidas de ese desequilibrio. Para entrar en la torre tendremos que romper las cinco gigantescas cadenas que la mantienen cerrada, emprendiendo un viaje por diferentes regiones mientras descubrimos el pasado de los antiguos maestros relojeros y el verdadero origen de esta catástrofe.
Aunque el planteamiento inicial es sencillo, poco a poco la historia gana peso y acaba hablando sobre el paso del tiempo, la pérdida y la superación. Además, el elenco acompaña muy bien. Nuestro protagonista recuerda inevitablemente a Sora por su personalidad optimista y algo inocente, mientras que Cuco, la pequeña ave mecánica que nos acompaña durante toda la aventura, aporta el contrapunto más racional. También conoceremos a los simpáticos nubinos y a multitud de personajes secundarios, muchos de ellos con diálogos llenos de humor y referencias a videojuegos, películas, memes e incluso personajes históricos como Ramón y Cajal.

Un plataformas que mezcla exploración y combates muy dinámicos
La jugabilidad de Duskfade es, sin duda, uno de los mayores aciertos del juego. El combate apuesta por un estilo hack and slash muy ágil, con combos, habilidades especiales y mejoras que iremos desbloqueando conforme avanzamos. No llega a ser especialmente complejo, pero sí lo suficientemente profundo como para resultar entretenido durante toda la aventura.
Los enemigos ofrecen una variedad suficiente y los jefes finales son uno de los puntos fuertes del juego. Cada uno introduce mecánicas diferentes y obliga a aprovechar las habilidades aprendidas durante la aventura. También se agradece que podamos cambiar la dificultad en cualquier momento, incluyendo un modo historia pensado para quienes simplemente quieran disfrutar del viaje.

Donde realmente brilla es en el plataformeo. saltar, impulsarse, utilizar el gancho, deslizarse por raíles o planear forman parte constantemente de la exploración. El control responde de maravilla y recorrer los escenarios resulta muy satisfactorio. Hay momentos que recuerdan muchísimo a Rayman 3, especialmente por el ritmo con el que enlazamos plataformas y habilidades, al menos en lo personal.
Los escenarios esconden una gran cantidad de secretos. Encontraremos gemas que sirven como moneda, cofres, cajas de música, minerales para personalizar nuestra arma, Minutero, botellas de tinte para cambiar el aspecto de los trajes, monedas coleccionables, gatos ocultos y multitud de objetos más. Muchos de ellos no podrán conseguirse la primera vez que visitemos una zona, ya que necesitaremos nuevas herramientas para acceder a determinados lugares, lo que introduce un ligero componente metroidvania muy agradecido.
Además, el propio juego indica qué coleccionables quedan pendientes en cada escenario, algo que facilita mucho completar el juego al cien por cien sin tener que recorrer mapas enormes completamente a ciegas.

Un apartado artístico espectacular y un buen trabajo en Switch 2
Visualmente, Duskfade es una auténtica maravilla. Los escenarios destacan por el excelente uso de la iluminación y por los efectos derivados de las fracturas temporales, creando paisajes realmente espectaculares. Hay momentos concretos donde la iluminación resulta incluso excesiva, pero son casos muy puntuales.
La dirección artística mantiene un nivel altísimo durante toda la aventura y consigue transmitir continuamente esa sensación de estar recorriendo un mundo mágico. La banda sonora también acompaña de forma excelente, alternando composiciones relajadas con otras mucho más épicas cuando la situación lo requiere.
En cuanto a la versión de Nintendo Switch 2, el resultado deja muy buenas sensaciones. El modo sobremesa el juego luce fantástico, con una imagen muy limpia, abundantes efectos visuales y un rendimiento muy estable. En portátil sí se aprecia un recorte gráfico y algunas caídas de rendimiento en determinadas zonas especialmente cargadas, llegando en momentos puntuales a bajar de forma notable la fluidez. Aun así, la experiencia sigue siendo perfectamente disfrutable.

En definitiva
Duskfade me ha parecido una sorpresa muy agradable. Su mezcla de acción, plataformas, exploración y coleccionables funciona realmente bien, mientras que su historia consigue ir creciendo poco a poco hasta convertirse en una aventura bastante más emotiva de lo que parece al principio.
Es un juego con muchísimo encanto, repleto de personalidad, referencias muy bien integradas y escenarios preciosos que invitan a explorar cada rincón. Aunque la versión de Nintendo Switch 2 podría pulir un poco más su rendimiento en modo portátil, el trabajo realizado es muy sólido y permite disfrutar de una aventura que recuerda a los grandes clásicos de la era de PlayStation 2 sin limitarse a imitarlos.
Si echabas de menos los plataformas 3D de aquella época, Duskfade es un título prácticamente imprescindible. El tiempo vuela, nunca mejor dicho.
Antes de terminar, dar las gracias a Weird Beluga y Fireshine Games por cedernos la clave necesaria para la realización de este análisis. Recordad seguirnos en EntreMandos para manteneros informados de todas las novedades del mundo del videojuego.
