Que se mueran los Gamers, lo nuevo de Adrián Suárez Mouriño

Desde Entremandos no solamente jugamos a videojuegos, es por ello por lo que hoy os traemos nuestra crítica literaria de la obra: Que se mueran los Gamers de Adrián Suárez Mouriño. Esta novela que pone en contexto la situación actual de la industria del videojuego, toca diversos aspectos como la precariedad de los puestos, los tempos de desarrollo, los diferentes departementos que intervienen en su creación… Pero lo que realmente me ha fascinado, es que se trata de, simple y llanamente, una historia sobre personas. Si bien voy a omitir cualquier spoiler relacionado, os comento que desde ya, recomiendo esta lectura, pues como describe en su contraportada, es de interés para no solamente aquellos a los que le gusten los videojuegos, si no para quien quieran entender lo que todo ello conlleva.

Que se mueran los Gamers es una historia profundamente humana

Guille, el protagonista de esta historia, es un desarrollador de videojuegos junior. Durante el transcurso de la novela, iremos descubriendo nuevos personajes que aportarán siempre su granito de arena. Todos ellos, cuentan con una personalidad bien marcada, pudiendo identificarlos plenamente como personas de calle. Al fin y al cabo y como comentaba en el párrafo inicial, esta obra representa la actualidad de la industria y, más allá de eso, incluso la mentalidad de las gentes contemporáneas. Por tanto, observamos desde personajes más despreocupados, que dedican el tiempo necesario a su trabajo, como aquellos que se lo toman a pecho y espalda, siendo una parte casi vital de su existencia.

Nuestro protagonista lo apuesta todo para comenzar su andadura en la industria del desarrollo de videojuegos. Lo que le lleva a trasladarse a lo que entendemos que es la capital de nuestro país, siendo becario de Moon Studios. Con mucha ilusión pero, a la vez, miedo y desaprobación, se inicia lo que será una novela que en todo momento te atrapa. Cuenta con todos esos aspectos que hacen que, siempre, quieras seguir leyendo una página más. Esto provoca que el tiempo de lectura se ajuste perfectamente y, al finalizarlo, no sientas que te has quedado con ganas de más o, por el contrario, que se te ha hecho largo.

Volviendo un poco a la historia de Guille, este descubre poco a poco, y mediante la intervención de distintos personajes, lo duro que puede llegar a ser empezar cualquier tipo de trabajo. Ya que, sinceramente, se puede extrapolar esta experiencia en el mundo de los videojuegos a cualquier otro sector. Al fin y al cabo, el capitalismo en el que vivimos está regentado por la figura del empresario. Estos a su vez, funcionan de la misma manera, lo que realmente tiene valor son los números. Las personas son solamente activos en su balance, que bien pueden ser reemplazados como lo son los bienes sustitutivos.

¿El arte debería separarse del ánimo de lucro?

Otro de los aspectos en los que indaga esta novela, trata sobre la relación entre el arte y el negocio. Rentabilizar una obra, independientemente de que sea de arte, literaria, cinematográfica… es un tema que se encuentra encima de la mesa en la actualidad. Si bien y sin citar grandes artistas de siglos pasados, en su mayoría eran personajes que pasaban penurias o simplemente les faltaba, por ejemplo, una mano. Pero esto no les impidió crear obras tan grandes que a día de hoy, no solamente son recordadas, si no que siguen siendo consumidas así como utilizadas para generar nuevas obras. El caso es que, ese arte que no trataba de «hacernos ricos», hoy se ha perdido.

Esto es algo que se puede explorar en la obra, sobre todo, con la irrupción de la IA. Esta última, tiene su peso importante en la novela, creando así una pequeña distopía que no se aleja tanto de lo que hoy en día estamos viviendo. La IA no está funcionando tanto como una herramienta de apoyo, por lo que es utilizada en su mayor parte como sustitutiva de la inteligencia humana. La gente, por este motivo, puede llegar a acomodarse. Cuantas más facilidades se asimilen, menor será el interés científico en indagar, descubrir y crear por uno mismo. Lo que se puede trasladar perfectamente a la industria del videojuego. Como estamos viendo, grandes estudios están despidiendo a un gran porcentaje de su plantilla y, sinceramente, creo que la IA tiene bastante que ver en ello.

Los humanos, criaturas complejas a la vez que básicas

El ser humano se refleja en Que se mueran los Gamers en su máximo apogeo. Puesto que todos tenemos una serie de necesidades básicas que ya en su día, el amigo Maslow, quiso reflejar. Percibimos esta humanidad en todos los personajes y en el sentir de la obra, la cual presenta situaciones muy verosímiles y que nos hacen identificarnos como personas. El camino de Guille es un camino de descubrimiento, como cita uno de nuestros dramaturgos más celebres: «Caminante no hay camino, se hace camino al andar». Algo que es totalmente aplicable a un joven que pasa por multitud de trances que le hacen mirar con distinta perspectiva un asunto que al comienzo, sólo podía valorar de forma única.

Esta evolución o involución en algunos aspectos, estas idas y venidas, son propias de el ser humano y más, de la juventud. La obra se guarda una serie de giros inesperados para los últimos compases. Desde mi punto de vista, quizás se cierran de una forma abrupta. No obstante, cuentan con un transfondo que se ha ido alimentando de cada uno de los capítulos que forma esta gran novela.

Al final del libro, encontramos una serie de entrevistas realizadas por el autor a distintos personajes relacionados con la industria del videojuego. Estos reflejan y se tienen en cuenta como punto de inspiración en esta creación literaria. Algunos anónimos, otros sin tapujos, pero la mayoría coinciden en ciertos asuntos. No es casualidad, que todo siga un camino concreto, sin haber demasiadas desviaciones entre todos ellos.

En definitiva, Que se mueran los Gamers es…

Una gran novela literaria. Recomendable para todos aquellos a los que le gusten los videojuegos y, para los que no, también. Trata diversos aspectos sobre la industria, así como sobre la vida misma. Trabajo, estrés, amor, personas… Guille y compañía nos llevan de la mano en esta obra que siempre te deja con ganas de seguir leyendo. Y, ahora, os quiero hacer una pregunta: ¿Para qué sirve un videojuego?

Queremos agradecer al autor, Adrián Suárez Mouriño, el habernos facilitado una copia física de Que se Mueran los Gamers. Le deseamos toda la suerte del mundo y que continúe nutriendo nuestras mentes con obras que acerquen los videojuegos a la gente que tiene una imagen despectiva sobre ellos. También os dejamos su canal de Nuevebits por aquí. Esta obra se encuentra disponible en la mayoría de establecimientos desde el 9 de septiembre, así como: Los Secretos de las Tierras Intermedias, Más allá de Elden Ring, Los Secretos de Hyrule, Más allá de The Legend of Zelda o Los Secretos de Shadow Moses, Más allá de Metal Gear, entre otras. Por último, os dejamos nuestro capítulo de podcast aquí que tiene como protagonista, el autor de todos estos libros.

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Siempre me ha gustado jugar a videojuegos y leer artículos sobre ellos, ¿Por qué no escribir?