El terror de corte cooperativo sigue estando de moda y, en los últimos años, hemos visto cómo muchos títulos han intentado replicar una fórmula muy concreta. Reunir a varios amigos, enviarlos a escenarios peligrosos y dejar que la comunicación, los sustos y el caos hagan el resto. Hoy nos toca hablar de Mimesis en estas impresiones, una propuesta que sigue la línea de los conocidos como friendslop y que, claramente, bebe mucho de obras como Lethal Company.
La idea del título de Krafton es bastante llamativa. Durante las partidas tendremos que avanzar junto a nuestros de un lugar a otro recopilando chatarra. La chatarra nos dará dinero con el que podremos comprar nuevos objetos, o bien, pagar el peaje para avanzar de nivel. Como ves, la idea es muy similar a la de otros títulos del género.
Antes de comenzar nuestras impresiones en profundidad, agradecer a Krafton por la clave que nos ha proporcionado para poder realizarlo en PC.
Cuando tus amigos ya no parecen tus amigos
La principal gracia de Mimesis está, como podéis imaginar, en sus criaturas. Los mímicos son capaces de copiar el comportamiento de nuestros compañeros, apareciendo por los escenarios y tratando de engañarnos. Esto provoca que, en más de una ocasión, escuchemos una voz conocida a través del chat de proximidad y dudemos durante unos segundos antes de acudir a ayudar.
¿Es realmente nuestro compañero? ¿Por qué se mueve de esa manera? ¿Por qué repite exactamente lo que ha dicho hace un momento? Estas son algunas de las dudas que genera el juego y, sinceramente, ahí es donde mejor funciona. Cuando jugamos con amigos, la propuesta puede llegar a ser muy divertida, sobre todo porque da pie a bromas, confusiones y momentos de auténtico caos.

No es raro que alguien se quede atrás, que otro jugador escuche una voz pidiendo ayuda desde una zona oscura o que directamente terminemos huyendo de alguien que parecía formar parte del grupo. Mimesis logra crear una sensación de paranoia bastante interesante, haciendo que la comunicación sea más importante de lo habitual. Eso sí, el juego recopila el chat de voz constantemente, por lo que, puede que escuches frases que ha dicho un compañero en partidas previas. Además, como punto a su favor, el juego puede llenar la pantalla de estos seres, generando aún más desconfianza.
Impresiones Mimesis: Una idea muy buena… que necesita más
El problema de Mimesis es que su mecánica estrella funciona muy bien durante las primeras partidas, pero el juego no parece tener mucho más que ofrecer alrededor de ella. Todo resulta excesivamente parecido a Lethal Company, desde su estructura cooperativa hasta la forma de explorar los escenarios y afrontar los peligros que nos rodean.
No es malo inspirarse en una obra que ha funcionado tan bien, pero el título termina quedándose demasiado estancado en esa comparación. Los mímicos aportan un toque diferencial, sí, aunque no terminan siendo suficientes para que la experiencia se sienta realmente propia. Da la sensación de que estamos ante una propuesta que ha encontrado una idea muy potente, pero que no ha sabido desarrollarla más allá.
A lo largo de las partidas iremos explorando diferentes zonas, intentando sobrevivir y cooperando con nuestros amigos para cumplir los objetivos. Sin embargo, más allá de la tensión que generan estas criaturas, no encontramos demasiadas mecánicas que consigan sorprender o hacer evolucionar la fórmula.

Y es una pena, porque la base estaba ahí. El hecho de no poder confiar plenamente en los miembros de nuestro propio grupo podría haber dado mucho más juego con objetivos variados, sistemas de identificación o situaciones que obligaran a tomar decisiones más arriesgadas. Pero, al final, Mimesis prefiere mantenerse en un terreno muy conocido.
Impresiones Mimesis: Los mímicos son el alma de la propuesta
A pesar de todo, no se puede negar que los mímicos consiguen dar algunos de los mejores momentos del juego. Ver cómo una criatura imita a un amigo, escuchar una voz familiar desde la distancia o sospechar de cada movimiento extraño funciona realmente bien.

Además, es una de esas ideas que mejora cuanto más implicado esté el grupo. Si todos los jugadores entran en la dinámica, intentan comunicarse y no saben del todo qué está ocurriendo, las partidas pueden llegar a ser bastante entretenidas. Hay un componente social muy importante y, como suele ocurrir en este tipo de títulos, gran parte de la diversión depende de con quién se juegue.
En definitiva, Mimesis es…
Finalizando mis impresiones de Mimesis, concluyo que se trata de una idea divertida que no termina de explotar todo su potencial. La posibilidad de que los enemigos imiten tanto los movimientos como las voces de nuestros compañeros logra generar momentos muy curiosos y algunas situaciones de tensión bastante efectivas.
Sin embargo, el juego no consigue alejarse lo suficiente de la sombra de Lethal Company. Su estructura resulta demasiado familiar y, una vez superada la sorpresa inicial de los mímicos, cuesta encontrar elementos que hagan que la experiencia evolucione o se sienta realmente diferente.
Mimesis puede funcionar muy bien para echar unas partidas con amigos y desconfiar de todo el mundo durante unas horas. Pero, en un género cada vez más saturado de propuestas similares, le falta algo más de personalidad para dejar de ser “el juego de Lethal Company con mímicos” y convertirse en una obra con identidad propia.
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