Hace ya unos meses, visitamos el Barcelona Game Fest y pudimos probar multitud de juegos. Aunque no os trajimos unas impresiones oficiales de todos ellos (porque fueron muchos), sí que pude probar Manairons, un juego con especial vínculo de la feria al estar desarrollado por un equipo local y en colaboración con la televisión autonómica. Ya sólo cuando vi el poster y ví una “barretina”, llamó mi atención y decidí sentarme a probar el juego. Y fruto de esa prueba, hoy os traigo mi análisis de Manairons tras haberlo jugado en PC.
Desarrollado y editado por JanduSoft, Manairons es un juego de plataformas, puzles y algo de acción en tercera persona en el que controlamos a Nai, un duendecillo que acaba de ser liberado del canut.


Análisis de Manairons: Una historia de duendes y leyendas
Ambientada en el folclore catalán-pirenaico, Manairons nos traslada a la leyenda de unos seres pequeños que no pueden dejar de trabajar. Consciente de sus habilidades, el malvado Llorenç se ha aprovechado de ellos en Vilamont, un pequeño pueblo en el que ahora ejerce de tirano. Será labor nuestra la de liberar al pueblo de Vilamont de la tiranía de Llorenç y luchar por la libertad de los nuestros.
A nivel argumental, no estamos ante una historia que nos dejará huella. Al contrario, estamos ante la típica lucha del bien contra el mal con girito final incluido. Aun así, las distintas zonas del juego presentan su “mini-historia” y al final del juego acabas empatizando con todos sus simpáticos personajes.


Jugablemente sencillo pero entretenido
Entrando de lleno en el análisis de su jugabilidad, lo que esencialmente propone Manairons es un juego de plataformas acompañado por puzles y algún que otro combate cuerpo a cuerpo. El peso de lo jugable lo llevan las plataformas, pero deberemos resolver pequeños puzles para poder avanzar, así como combatir contra otros “bichillos”.
Con una vista casi en 2D (ya que tenemos diferentes momentos en los que también tenemos profundidad), deberemos saltar y evitar multitud de obstáculos para evitar la muerte. El control se siente bien a los mandos y realmente he tenido más problemas en las secciones de combate, donde se siente más tosco. Siempre sabremos por pura intuición a donde debemos saltar y por donde tenemos que ir, a pesar de no tener ninguna guía visual.
Muchos de esos saltos requerirán del timing preciso y de la habilidad a los mandos para no caer en el intento. Además, poco a poco iremos desbloqueando nuevas habilidades como el doble salto. Y aunque no son “habilidades” propiamente, con el paso de las horas iremos aprendiendo nuevas melodías que podremos tocar con nuestra flauta.


Puzles a resolver para poder avanzar
Esas melodías servirán para resolver puzles y poder avanzar. Por ejemplo, al tocar una canción determinada (a través de un minijuego en el que tendremos que apretar botones de forma secuencial), podremos poner en marcha ciertos mecanismos que nos ayuden a avanzar. O liberar obstáculos que impiden seguir adelante.
Son pequeños “trucos” que sirven para ir dando cuerpo a una jugabilidad que va ganando consistencia conforme pasan las horas. Habrá momentos en los que debas detenerte algo y pensar cómo seguir adelante. No deberás estrujarte el cerebro ya que la dificultad no es elevada, pero sí que te hará pausarte para plantear tu estrategia.
Lo que tampoco será difícil es librar de los enemigos que presentarán batalla. El sistema de combate será sencillo y atacaremos cuerpo a cuerpo con nuestra flauta. Los enemigos no tienen barra de vida y con unos 3 golpes habremos acabado con la mayoría. De hecho, tan sólo tenemos 4 tipos de enemigos y he de confesar que ninguno de ellos nos ha puesto en graves aprietos.
Aquí vemos una de las mayores carencias de Manairons. El combate no lo he sentido ágil y he tenido problemas, sobre todo, con el fijado de enemigos. Entiendo que el juego saldrá algo más pulido el día de lanzamiento (ya que han sido muchos los parches que se han ido lanzando mientras jugaba), pero creo que es donde se necesita más trabajo de pulido.


Contenido y apartado audiovisual
En cuanto a contenido, tenemos varias zonas en las que jugar, ejerciendo de nexo la plaza del pueblo. Además, podremos revisitarlas para hacer ciertos encargos secundarios e intentar hacernos con todos los coleccionables esparcidos por el escenario. En mi caso, sin hacerme con todos ellos pero sí unas 2/3 partes, el juego me ha durado unas 6 horas, así que estamos ante una propuesta muy comedida en lo jugable.
Respecto a su apartado audiovisual, a pesar de estar ante un juego indie y de bajo presupuesto, me ha gustado el estilo artístico que se ha empleado y su paleta de colores. En ciertos momentos me ha recordado incluso a algo del trabajo de Tim Burton. Los escenarios se sienten trabajados y hay ciertos detalles que me han resultado especialmente simpáticos. Además, la banda sonora no desentona y ayuda a esa ambientación pirenaica y de cuento popular.
El juego viene con voces y textos en castellano. De hecho, también en catalán, pero en mi partida y supongo que, por fallos de última hora, no se me “disparaban” en catalán y lo hacían en inglés.


Análisis de Manairons: Conclusiones
Entramos ya en el terreno de las conclusiones afirmando que Manairons es un buen juego pero que puede sentirse algo corto en ciertos aspectos. Quizás vaya dirigido a un público más infantil o aquellos que se inicien en el género. Sin duda, si buscas un juego profundo y con mecánicas complejas no será aquí donde lo encuentres. Por otro lado, hablamos de un buen juego de puzles y plataformas con algún que otro problema en el combate. Si buscas un plataformas sencillo y correcto, Manairons no te defraudará. Pero si eres de los que ya tiene mucha experiencia en el género, se te puede quedar algo corto.
Por último y como siempre, si queréis conocer más juegos y novedades os esperamos aquí, en EntreMandos.
