Mewgenics es, sin duda alguna, uno de los juegos que más me ha sorprendido de los últimos años. Y es que, aunque se tratase del creador de auténticas barbaridades como The Binding of Isaac, esta nueva propuesta de Edmund McMillen traía cierto escepticismo consigo. Entiéndeme, estamos ante un título del que apenas se conocía nada y que lleva 12 años en desarrollo o que, al menos, se anunció hace más de una década. Una papeleta que suele ser, como mínimo, sinónimo de alarma (te miro a ti, Too Human).
Sin embargo, mis sospechas y dudas no han tardado en disiparse. Mewgenics es un auténtico juegazo, al igual que todas las obras que toca este señor. Eso sí, a pesar de mi afirmación, te adelanto que no es para es todo el mundo. Estamos ante un roguelike duro como el cemento e injusto en muchas ocasiones, donde no sólo tendremos unos combates muy bien desarrollados, sino que existe una parte de gestión realmente compleja.
Por si no has visto nada de Mewgenics, el juego tiene como protagonistas a gatos. Sí, un grupo de gatos que criaremos para llevarlos de aventuras por biomas extravagantes. Por lo que,el juego nos ofrece, por un lado, un combate táctico con nuestros felinos, y por otro la gestión de nuestra casa. Lugar donde tendremos que criarlos, alimentarlos y mantenerlos sanos.
Un juego con mucha personalidad
Posiblemente lo que más llame la atención del juego es su estilo artístico. Mewgenics,sigue con la esencia de su hermano Isaac e incluso la evoluciona uno o dos pasos más allá. La estética sigue esa misma línea de dibujos toscos, e incluso feos en muchas ocasiones, que refuerzan un sentido del humor presente en toda la obra. Algo en lo que colabora de fábula el equipo de traducción y adaptación es en los diálogos, que son una auténtica pasada donde es imposible no sacar una sonrisa. Volviendo al arte, podemos decir que Mewgenics es feo a propósito y no estaríamos desencaminados. Nuestros gatitos tendrán todo tipo de problemas físicos, emocionales e incluso pueden tener parásitos. Vamos, esto va de pulgas a moscas o incluso lombrices.

Este arte acompaña a unas habilidades realmente divertidas y que hacen que en muy poco estés enganchado al juego. No obstante, si esta propuesta brilla por algo es por su jugabilidad. El juego tiene un pequeño lobby, que es nuestra casa, donde tendremos que criar a nuestros gatos para poder llevarlos de aventuras. El proceso de crianza es sencillo y complejo a partes iguales. Durante el día, el juego se mantendrá en calma, aquí podremos hacer misiones como entregar gatos a diferentes personajes, o bien comprar recursos. El principal es la comida, ya que cada gato consumirá una unidad de comida y si se acaba… pues muy mal asunto. Al terminar el día nuestros amigos felinos, si se sienten cómodos, se aparearán.
Aquí es donde empieza la magia de Mewgenics. Cada gato cuenta con unos atributos únicos que pueden ser heredados por futuros retoños, por lo que, nos interesa combinarlos de forma inteligente para conseguir el mejor gato posible. Eso sí, cuidadín con la endogamia. Si no vigilamos a nuestros gatos y los colocamos en la misma estancia, corremos el riesgo de tener gatitos fruto del incesto. Y esto, para nuestra amiga la genética no es buena señal. Si descuidamos este aspecto, el juego nos «recompensará» con mutaciones de todo tipo.
Hora de aventuras
Ahora bien, una vez tengamos un equipo decente de héroes felinos, estamos listos para la aventura. Antes de comenzar tendremos que asignar un collar a cada uno de ellos. Los collares funcionan igual que las clases de personaje, por lo que, en un comienzo contaremos con las clásicas; guerrero, explorador, tanque y mago, aunque, existen muchas otras. Con nuestro gatos equipados, comenzaremos nuestro camino. En este sentido el juego es bastante clásico y sigue un poco la estela de otros títulos roguelike como Slay the Spire. Por tanto, tendremos un pequeño mapa donde ir avanzando, y con ligeras tomas de decisiones que nos permitirán alterar el rumbo de la partida.

Durante cada run tendremos varios combates, siendo este el fuerte principal del juego. El combate está muy bien pensado y, de verdad, se siente muy sólido. Estamos ante un título que trae de vuelta las cuadrículas y toma las bases de los RPG tácticos. Aquí tendremos que planificar cada acción, ya que, además de movernos y atacar, podremos realizar habilidades que dependerán de nuestros puntos de acción.
Es por este motivo que tendremos que pensar cada turno con cautela, más aún teniendo en cuenta que si alguno de nuestros gatos ve sus puntos reducidos a cero, sufrirá lesiones permanentes. Estas lesiones además de ser muy cómicas, pondrán a nuestros gatos un penalizador para toda la run. Además, si siguen recibiendo daño morirán, y sí, aquí hay muerte permanente.
Difícil y en ocasiones injusto
Los combates llevarán al límite a tus gatos, y además, el juego te invita a ser rápido. Si terminamos los combates en pocas rondas tendremos mayores recompensas, algo que a la larga resulta fundamental. En adición, el juego nos permitirá realizar combinaciones de habilidades muy interesantes, obteniendo grandes sinergias que se verán potenciadas con los ítems que encontremos en cada run. La verdad es que me ha gustado mucho y me ha hecho pensar en muchas ocasiones cómo colocar a mis gatos o cómo aprovechar el entorno a mi favor.
Sin embargo, en ocasiones he sentido que una run «perfecta» puede irse al traste en segundos y casi sin tener culpa. Por ejemplo, durante el mapa existen eventos aleatorios que muchas veces no puedes evitar, en una ocasión encendí con uno de mis gatos un ordenador y tenía tres opciones, siendo una de ellas sobredimensionar. Obviamente al no tener idea de lo que podría ocurrir hice clic en esa. El resultado, mis gatos se convirtieron en enanos teniendo la mínima vida posible. Por lo que, mi run no tuvo mucho futuro y toda mi party murió en el siguiente combate contra un jefe.

Este es un ejemplo aislado, pero este tipo de cosas ocurren más de lo que me gustaría. Además de que en ocasiones las habilidades que aprenden tus gatos con las subidas de nivel no están del todo bien explicadas y puede comprometer a tu equipo. Por suerte, al acabar con el jefe del mapa tendremos la opción de volver a casa (aunque también puedes continuar al siguiente bioma si te ves con fuerzas).
Muchísimo contenido
Aún con este fallo, Mewgenics ofrece una jugabilidad realmente adictiva. Criar a tus gatos teniendo en cuenta su árbol genealógico, a la vez que sacamos el máximo beneficio de mutaciones, es una auténtica locura. Lo que parece algo simple va ganando complejidad a medida que juegas, llegando incluso a abrumar. Eso sí, es prácticamente imposible ver todas las opciones del juego. Su creador afirmó que serían necesarias unas 260 horas de juego para alcanzar su 100%. Doy fe de que no exagera. No sólo por la cantidad de biomas existentes, sino por todas las posibles mutaciones, objetos y misiones con las que cuenta el juego. En sí, me ha parecido una propuesta sumamente redonda y que la verdad, me ha sorprendido gratamente. Para mí es la gran sorpresa de lo que llevamos de año.
Mewgenics está disponible, al menos por el momento, únicamente en PC (Steam). Recuerda que tienes más análisis, artículos y noticias a diario justo aquí.
