La nuevo juego de la saga shooter Ghost Recon podría estar pasando por uno de los momentos más complicados de su desarrollo. Según varios informes recientes, el proyecto, conocido internamente bajo el nombre en clave “Project OVR”, ha sufrido importantes cambios tras una serie de problemas detectados durante las pruebas internas realizadas por Ubisoft.
Las informaciones apuntan a que el estudio habría llevado a cabo una reestructuración del proyecto en los últimos meses. Además, algunas fuentes señalan que se habrían producido despidos internos y cambios en la supervisión del desarrollo, con la incorporación de altos cargos de Ubisoft para intentar encauzar la producción. Todo ello llega después de que el juego no cumpliera con ciertos objetivos establecidos durante su fase alfa.
Ghost Recon y su nuevo juego, en problemas
Así pues, el alcance del nuevo Ghost Recon habría sido recortado de forma significativa, eliminando numerosas características y reduciendo varias de las ideas previstas originalmente. Según las fuentes citadas, la decisión se tomó después de que una versión alfa interna fuese considerada inestable y presentara problemas importantes de desarrollo. Aunque no se han detallado qué contenidos han sido eliminados, se habla de recortes que afectan tanto a sistemas principales como a características secundarias.
Pese a la situación, Ubisoft seguiría manteniendo el objetivo de llevar el proyecto a una fase beta durante el próximo mes de noviembre. Sin embargo, varios desarrolladores habrían expresado preocupación por la carga de trabajo necesaria para alcanzar ese objetivo, especialmente tras los ajustes realizados en el equipo.
Por el momento, Ubisoft no ha realizado comentarios oficiales sobre estos rumores, por lo que toda la información debe tratarse con cautela hasta que la compañía comparta nuevos detalles sobre el futuro de la franquicia


