Bloodletter, desarrollado por ALDAMAMI GAMES, nos pone en una situación cuanto menos curiosa. Encarnamos a un barbero cirujano medieval que atiende a sus pacientes en una casa de baños. Hasta aquí todo podría parecer relativamente normal dentro de su contexto histórico, pero la cosa se complica rápidamente con la aparición de entidades malignas que tratarán de sabotear nuestro trabajo y acabar con nuestros pacientes. Si perdemos a tres, la partida termina.
Nuestro objetivo está claro: resistir y purificar lo suficiente como para expulsar a esa presencia oscura. Para ello, tendremos que gestionar cuidadosamente dos variables clave en cada paciente como lo son su salud y su pureza. Si cualquiera de las dos llega a cero, lo perderemos. Antes de continuar, decir que el juego se encuentra en acceso anticipado, por lo que no se trata de la versión final.

La jugabilidad funciona sorprendentemente bien
El juego se estructura en tres fases bien diferenciadas. Durante la mañana, utilizamos las cartas de nuestro mazo para tratar a los pacientes. Cada carta tiene efectos distintos que van desde curar enfermedades hasta mejorar la afinidad con el paciente, lo que nos permite usar más acciones con él, o incluso aplicar efectos negativos que, bien utilizados, pueden resultar beneficiosos a largo plazo. También existe la opción de no actuar y pasar al siguiente paciente, lo que añade un pequeño componente estratégico adicional. Eso sí, solo las acciones relacionadas con la pureza nos acercan realmente a la victoria.
Al llegar la tarde, podemos interactuar con uno de los pacientes. Estas decisiones suelen traducirse en mejoras para nuestro mazo, ya sea obteniendo nuevas cartas o potenciando las que ya tenemos, además de otorgar ciertos efectos positivos que pueden marcar la diferencia.
Por la noche, como cabría esperar, llega el turno de la entidad maligna. Este es el momento en el que el juego aprieta, reduce la salud y la pureza de los pacientes, puede provocar enfermedades e incluso alterar su estado de ánimo, haciendo que algunos se vuelvan menos confiados.
El resultado es un bucle jugable muy ágil y adictivo. Es de esos títulos que empiezas por probar y sin darte cuenta llevas horas encadenando partidas.

Un apartado audiovisual que entra por los ojos
En lo visual, Bloodletter tiene muchísimo encanto. Su estilo dibujado a mano, con una marcada estética gótica medieval, le sienta de maravilla. Tanto los personajes como las cartas están diseñados con mucho mimo y se nota que hay una dirección artística muy clara detrás.
La banda sonora acompaña perfectamente, reforzando esa atmósfera oscura y extraña, mientras que las animaciones y efectos de sonido resultan especialmente satisfactorios. Todo encaja muy bien y sorprende el nivel de acabado teniendo en cuenta que se encuentra en acceso anticipado.
En definitiva…
Bloodletter deja sensaciones muy positivas. Es divertido, tiene personalidad y engancha con facilidad gracias a su bucle jugable. Puede que aún tenga margen de mejora, pero la base es muy sólida y apunta realmente alto. Un título a seguir muy de cerca si te gustan los juegos de cartas con un toque diferente. Desde EntreMandos estaremos siguiéndole la pista hasta su lanzamiento final.
