RGG Studio y Sega regresan con Yakuza Kiwami 3 y, en líneas generales, mantiene casi intacto lo que hace especial a la saga, una historia de yakuzas atractiva, con tensión, humor y momentos emotivos bien dosificados. Desde el inicio se nota que Kiryu vuelve a ser un imán de problemas, algo clásico de la franquicia siempre situándolo al medio de las problemáticas, pasando por un conflicto entre los diferentes clanes, intento de asesinatos a figuras importantes y sospechan que lo golpean en lo personal. El videojuego sabe enganchar porque siempre se van abriendo arcos en paralelos que te hacen avanzar por curiosidad, y aunque el tono se mueve entre lo serie y absurdo, lo hace con la naturalidad típica de Yakuza.
El dragón de dojima, el padre del año
Uno de los motores emocionales de la historia es el orfanato Morning Glory, el lugar donde Kiryu cuida a los niños y que funciona como ancla humana en medio de todo el caos. Esa necesidad de salvar el orfanato, sumada a la violencia extrema entre las diferentes organizaciones, generan un contexto que se siente muy personal.
Parte de la intriga se sostiene en la figura que se especula como responsable de ciertos intentos de asesinatos, alguien que para Kiryu fue muy importante, casi como un padre, y eso le da al conflicto una capa extra que no es solo una pelea entre organizaciones, sino un choque emocional para el protagonista.

A esto se le suman tramas que expanden el mundo, como el arco de las Haisai Girls en donde nos veremos envueltos en peleas callejeras para dominar los diferentes territorios, y otras situaciones que le dan variedad al viaje sin romper el foco principal.
Adictivo, directo y satisfactorio
Donde Yakuza Kiwami 3 realmente brilla es en el combate, porque es adictivo, directo y muy satisfactorio, con dos estilos de pelea el clásico del Dragon de dojima mas centrado en el cuerpo a cuerpo y el estilo Ryukyu mas especializado en el uso de armas tradicionales, lo que nos permite alternar entre ellos dependiendo la situación. Además el videojuego aprovecha muy bien el entorno, puedes usar objetos como armas, recoger las que sueltan los enemigos y cambiar el ritmo de la pelea con recursos que aparecen en el momento.

Otro punto para destacar son los remates especiales se sienten potentes, sobre todo cuando administras bien la barra de energía para ejecutar los finisher con objetos o cerrar peleas de forma rápida y vistosa. Encima, contamos con el medidor de climax en donde nos envolvemos en una aura azul o roja dependiendo de la postura de combate que estemos utilizando, potenciando nuestros ataques básicos y permitiéndonos realizar ataques cinematográficos muy potentes.
Contenido secundario enorme, pero con un recorte que se nota
Como en toda entrega de Yakuza, el contenido secundario sigue siendo una parte gigantesca de la experiencia, puedes perderte por horas entre las diferentes actividades, desafíos, enfrentamientos opcionales, minijuegos y encuentros que expandirán tu estadía en él. Si eres un fan acérrimo, te sentirás volviendo a casa, ya que generaras conexiones con los habitantes del videojuego, podrás ir a cantar al karaoke para mostrar tus dotes artísticos o encontrarte con situaciones que pasan de lo ridículo a lo genuino en instantes.
Sin embargo, el problema es que aquí se siente un recorte importante principalmente en las misiones secundarias respecto a la entrega original, y ese cambio no es menor, para muchos jugadores esas historias eran una razón para clave para amar Yakuza 3, y que ahora no se encuentren en el remake dejan una sensación de desaprovechamiento y de no respetar el alma original de la entrega.
Cambios de esencia, progresión y un QTE poco pulido
El recorte en misiones secundarias en Yakuza Kiwami 3 es la critica mas importante que le puedo hacer al remake, porque no es un simple detalle, ya que afecta a la percepción de la densidad del contenido y encanto del mundo, generando una sensación de pérdida de identidad principalmente a los jugadores más veteranos que aman esta franquicia. A eso se suma un cambio que divide, la forma de aprender habilidades, antes se sentía más conectado con el core del videojuego haciéndolo ver algo natural con el transcurso de la historia, en cambio ahora contamos con un sistema de árbol de habilidades en donde compras estas mejoras de forma más mecánica.
Es algo que funciona y es practico, pero se pierde parte de esa magia de adquirir cosas en el momento oportuno, como premio narrativo o consecuencia directa de avanzar en la historia. Además, hay escenas especificas donde los quick time events se sienten torpes, como una persecución con la policía que en vez de potenciar la tensión termina rompiendo el ritmo por falta de pulido, y eso se nota mucho en una saga que vive de estos momentos.
Un lavado de cara para tiempos modernos
Gráficamente cumple con lo uno espera de un remake moderno, se ve actualizado, más limpio y acorde a los estándares actuales, pero no busca revolucionar nada en lo visual. El resultado es correcto y funcional, y eso le basta al videojuego porque el peso esta principalmente en el ritmo, la narrativa y el combate.
En el apartado sonoro, tanto la música como los efectos son un acompañamiento sólido, con canciones que empujan bien los momentos de acción y una ambientación sonora que ayuda a que la ciudad y las peleas se sientan vivas, sin robarle el protagonismo.
Si hablamos de rendimiento en general en mi experiencia ha sido muy bueno, todo se siente estable, fluido y sin bajones de FPS, no me he encontrado con ningún bug. También es importante el contexto de que he podido disfrutar del videojuego después de los últimos parches, así que, al menos actualmente, se siente en un buen estado, lo que ayuda a que el combate y la narrativa se sostengan sin ningún tipo de interrupción.
Dark Ties, un prólogo con un enfoque más íntimo.
Dark Ties expande la historia de Yakuza Kiwami 3 con un DLC enfocado en Yoshikata Mine , presentando una trama más pesada y con un enfoque más íntimo. Eso lo convierte, sobre todo, en una excusa perefecta para entender mejor a uno de los antagonistas del videojuego y verlo desde un ángulo para que la campaña principal no alcanza a profundizar del todo. Eso sí, lo recomiendo encarecidamente después de terminar la historia principal, porque esta experiencia contiene ciertos spoilers y se disfruta mucho más cuando ya tienes claro el contexto del recorrido principal.

Es fácil imaginar un panorama de recepción mixta
El videojuego se estructura principalmente en 12 capítulos, y Dark Ties agrega 3 capítulos extras en forma de prologo, lo que entrega una historia mucho mas solida y complemento que suma contexto y variedad. Si hablamos de recepción, es fácil pensar que será recibido de manera mixta, los nuevos jugadores probablemente lo vean como un juego entretenido, con un combate excelente y una historia potente.
Mientras tanto los fans más veteranos pueden sentir que cumple pero que deja cosas valiosas del original en el camino. Y ahí estaría la clave del debate, no es un mal juego, es un remake que se juega muy bien, pero que al cambiar y recortar elementos, puede sentirse menos esencial para quienes tenían una relación especial con la versión original.
El dragón de dojima regresa a medias
Yakuza kiwami 3 es un videojuego que destaca principalmente por su combate, por lo adictivo que se siente y por la satisfacción constante que entrega pelea tras pela, con dos estilos de combate que funcionan muy bien y uso del entorno que hace todo más dinámico. La historia sigue siendo muy atractiva, el tono tiene identidad y el contenido secundario sigue ofreciendo hora de diversión, pero las decisiones de recortar misiones secundarias y cambiar el tipo de progresión de las habilidades pueden pesar bastante, especialmente en los fans acérrimos de la franquicia. En mi caso, es un juego que cumple a medias, lo disfrute, pero me faltaron ciertas cosas que hacían especial a la entrega original.
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