Quizás muchos de vosotros no conozcáis el estudio Heart Machine. Posiblemente por ese nombre no os venga nada a la cabeza. Pero si en cambio os hablo de juegos como Hyper Light Drifter o Solar Ash, ya es muy posible que algunos de vosotros os sea algo más familiar. Pues bien, hoy os vengo a hablar del último juego lanzado por el estudio norteamericano, así que acompañadme en este análisis de Possessors tras jugarlo en PC (lamentablemente por ahora no hay versión para Xbox Series confirmada).
Si por las imágenes que acompañan a este análisis no te queda claro que tipo de juego es Possessors, estamos ante un metroidvania en 2D con desplazamiento lateral. Posteriormente entraré de lleno en su jugabilidad, pero prefiero empezar por contextualizar al juego en lo narrativo.


Análisis de Possessors: una historia que no hay que dejar de lado
A nivel de historia, el juego se sitúa en una ciudad en cuarentena a causa de una catástrofe multidimensional que ha ocasionado que salgamos vivos de milagro. Eso sí, hemos sobrevivido a la desgracia, pero con un alto coste: perder ambas piernas. Mientras nosotros, como Luca, nos arrastramos por el escenario, el azar (o no) hace que nos topemos con Rehm, un demonio que nos poseerá y que se colará en nuestro interior. Pero gracias a ello, contaremos de nuevo con dos piernas (prótesis más bien) e intentaremos, además de sobrevivir, recuperar nuestra forma primigenia.
En un contexto en el que todo es ruina y destrucción, el mundo de Possessors nos deja claro que los demonios se han apoderado de la población. Y no sólo de la población, puesto hasta que seres inertes como un archivador o un cono, estarán demonizados y querrán impedir nuestro avance.
Sin duda, la ambientación creada por Heart Machine consigue su propósito y nos deja esa sensación de “vacío” en un mundo al que no pertenecemos y que todo es una amenaza constante.


Una jugabilidad muy familiar
Entrando de lleno en el apartado jugable, lo que propone Possessors es un metroidvania bastante clásico en sus mecánicas. Así pues, tenemos un enorme mundo interconectado que deberemos explorar y varias habilidades que iremos aprendiendo/desbloqueando para poder volver por sitios por los que previamente no podíamos.
El ritmo de avance en el juego es algo lento, puesto que el juego se toma su tiempo y te va dando esas habilidades muy poco a poco, para que tu paladar disfrute el momento y no sea algo tan rápido y directo. De hecho, el simple deslizamiento costará varias horas de juego adquirirlo.
Como ocurre en todo metroidvania que se precie, el diseño de niveles es algo a tener muy en cuenta. Y en este sentido he de decir que Possessors da el do de pecho y creo que sus mapas están muy bien diseñados y dan mucho juego a la exploración.
Además de desplazarnos por plataformas, saltar y demás, mucha importancia tiene el combate. No tendremos muchas armas a nuestro alcance, pero sí que podremos contar con varios ataques especiales (gracias a dispositivos de lo más variopintos) que le otorgan algo de variedad. Además de librar con enemigos comunes (con una variedad aceptable de ellos), tocará batirse también contra los clásicos jefes del género. Aquí sí que el juego da lo mejor que tiene y serán combates realmente memorables, exigiendo el 100% al jugador en un juego, que ya de por sí es bastante exigente (tendremos modo normal y modo fácil para adaptarse a todos).


Luca y Rehm, para siempre
Una vez hablado de la historia y de su jugabilidad, me gustaría destacar algo que me ha parecido de lo mejorcito del juego: la relación entre Luca y Rehm. Cuando muramos o cuando descansemos en lo que serían las “hogueras” del juego, viajaremos a otro plano en el que sólo está Luca y Rehm. Allí, se producirán unos diálogos que poco a poco irán siendo más importantes.
Gracias a esos “momentos” en los que estamos solos y también en otras ocasiones, veremos que la relación entre Luca y su demonio va ganando en riqueza, siendo muy entretenido ver cómo evoluciona a lo largo del juego. A toda esa relación ayuda una traducción (subtítulos) al castellano que también me ha parecido excelente. El trabajo de localización es de primera calidad y se agradece el leer frases para nada comunes y muy bien traídas.
Apartado audiovisual y técnico
Otro de los aspectos que me gustaría destacar es su apartado audiovisual. A poco que veas las imágenes que acompañan este análisis, verás como el estilo manganime domina toda la propuesta. Con unos tonos rojizos y negros que se sobreponen a todo lo demás, el tono caótico que impregna toda la obra me ha resultado muy trabajado. Además, su música ambiental que, en ocasiones coquetea con el jazz, le aporta esa sobriedad que creo que los autores buscan dar a Possessors.
Técnicamente el juego no presenta ningún bug (al menos en mi partida, salvo alguna opción de diálogo en inglés) y es un juego que se adapta a casi cualquier PC actual, al contar con requisitos técnicos bastante asumibles. De hecho, ha habido partes del juego en las que he jugado en Steam Deck y el juego funciona a una tasa bastante estable de frames.


Análisis de Possessors: Conclusiones
Como conclusión, he de decir que las 20 horas que te puede durar Possessors (incluso unas 8 horas más si te dedicas a hacer misiones secundarias) han sido muy agradables y creo que todo fan de los metroidvania debería probar. No innova mucho en lo puramente jugable, pero la relación entre los protagonistas, la historia y el diseño de niveles me han resultado lo suficientemente bien ejecutados como para que esto compense la falta de novedades jugables.
