Ya ha pasado una década desde su lanzamiento oficial, es por ello por lo que hoy os traemos el análisis de Nuclear Throne. Con motivo de su última actualización, este videojuego roguelike consigue atraparnos todavía más si cabe por sus niveles generados proceduralmente. En este título manejaremos a una serie de personajes, cada uno de ellos con características únicas que nos permitirán enfocar la partida de una manera u otra. ¿El objetivo? Llegar hasta el final sin morir y superar el último nivel. Simple en su concepto, pero tan adictivo como difícil es conseguir este resultado final. A continuación, veremos todo lo que da de sí en este análisis de Nuclear Throne.
He jugado a Nuclear Throne tanto en una Xbox Series X como S. Queremos agradecer a Vlambeer el habernos facilitado un código digital que nos ha permitido disfrutar y quedarnos pillados en esta experiencia tan adictiva.
Conceptualmente es sencillo, el objetivo es llegar hasta el final, pero… ¿Serás capaz de ver los créditos?
En Nuclear Throne la premisa, como vengo diciendo, es bastante simple, ya que a veces complicarse en exceso no es algo positivo. En este videojuego lo podemos ver en cuanto a su propuesta, que saca a relucir todo aquello que quiere explotar. El resultado final es que, perfeccionando una escasa cantidad de elementos, han creado un juego de lo más adictivo. Ahora cuenta con la posibilidad de jugarse en cooperativo, lo cual es recomendable dada su dificultad. No obstante, esto no quiere decir que no podamos afrontar este reto en solitario, aunque tendremos que adaptarnos muy bien a las características del personaje que elijamos.

Iremos desbloqueando varios según vayamos avanzando. Por ejemplo, uno de ellos cuenta con una capacidad de vida mayor, así como la posibilidad de sacar una especie de defensa momentánea que reflectará los ataques enemigos. Otro puede rodar, mientras que alguna otra selección cuenta con un daño superior en detrimento de una menor vitalidad. Básicamente, encontrar nuestra clase perfecta y que nos permita llegar más lejos en cada run nos forzará a probar la mayoría de las clases disponibles. Esto es todo un acierto, ya que el constante prueba y error al que estamos sometidos provoca que cada partida sea dinámica e ínfimamente predecible.
Existirán puntos en los que podremos seleccionar una serie de mejoras gracias al nivel que vayamos obteniendo en cada fase. Algunas están relacionadas con la regeneración de la vitalidad, el daño, aunque también pueden estar ligadas a una serie de hándicaps. Estas decisiones serán cruciales, pues dependiendo de cómo llevemos la run, cambiarán el devenir de nuestra partida. Esto también está bien planteado, otro motivo más por el que incentiva siempre a echarle una partida más.
Los escenarios de Nuclear Throne se generan proceduralmente, aunque cuentan con bastantes similitudes, nunca tendremos una partida igual
Cada escenario una vez que avancemos, se genera proceduralmente. Aunque estos dependiendo de cada fase en la que estemos, cuentan con un estilo artístico por biomas. Es decir, las primeras tres fases, por ejemplo, se ambientan en una especie de desierto, las siguientes a esas en unas cloacas, etc. Pero nunca habrá una igual a otra, por lo que nos es absolutamente imposible seguir una serie de patrones predeterminados para pasar el nivel. Aquí lo que más cuenta es nuestra habilidad y la capacidad que tengamos para adaptarnos al dinamismo que propone este Nuclear Throne.

En cada nivel encontraremos distinto armamento, desde pistolas, escopetas, fusiles, lanzacohetes… Podremos portar 2 como máximo. También existen armas blancas, las cuales pueden ser interesantes dado que la munición de las armas de fuego escasea en más de una circunstancia. Se hace imprescindible medir bien cada momento, cada cartucho gastado, pues aparte de los diversos enemigos que nos vayamos encontrando por el escenario, también harán su aparición jefes finales que podrán derribarnos con un pestañeo.
Un estilo pixel art que le sienta bien, sin grandes pretensiones
El título se viste con un pixel art bastante resultón. No necesita demasiado para lucir y no hay que focalizar más allá de que los gráficos están porque tienen que estar. Realmente el trabajo está más en el juego en sí, en ese diseño de escenarios que aunque sea procedural, nos supone adaptarnos constantemente. Los efectos de sonido son muy básicos y el título no dispone de voces, sino, ahora sí, con traducción a diversos idiomas entre los que se encuentra el español.

Conclusiones de Nuclear Throne
Nuclear Throne es tan sencillo como adictivo. Esta propuesta no nos supondrá otra cosa que no sea un reto, el de alcanzar el último nivel y superarlo. Para ello, plantea una serie de rondas que se compondrán de escenarios generados proceduralmente. En estos, cada partida cobra dinamismo y nos obliga a estar continuamente adaptándonos a cada situación. Contaremos con armas de fuego y las habilidades del personaje que seleccionemos en cada run, con ciertas habilidades únicas y mejoras pasivas. Cada partida nos permite seleccionar una serie de ventajas y hándicaps que podrán adulterar totalmente el destino final y hacer que cumplamos el objetivo. O no, lo cual es lo más común dada su alta dificultad.
Nuclear Throne está disponible para Xbox Series X|S, Xbox One, PS4, PS5, NS1, NS2 y PC. Descubre todas las novedades relacionadas con la industria del videojuego en EntreMandos. Noticias, análisis, artículos, lanzamientos y mucho más, siempre disponibles para ti a través del siguiente enlace.
