Aunque muchas veces estamos llenos de eventos y de juegos indie que nadie recordará, yo soy de esos que se apuntan aquel indie que le gusta y que entra por lo visual. Y hoy os vengo a hablar en este análisis de Kalanoro, la nueva propuesta de Red Raketa Studio que se ha lanzado en todas las plataformas el pasado 24 de septiembre.
En pocas palabras Kalanoro mezcla plataformas, combate, exploración y música en una aventura tan colorida como peculiar. Todo ello acompañado por una estética inspirada en el folclore de Madagascar y un sentido del humor bastante particular. Pero empecemos por su historia.


Análisis de Kalanoro: Historia
Nos pondremos en la piel de Kalakely, una joven que debe enfrentarse a Raneny, una bruja que controla la isla de Lemuria. Para conseguirlo no tendremos que reunir un ejército ni convertirnos en una guerrera imparable. Deberemos hacer algo más peculiar: formar una banda musical y conseguir que sus integrantes se conviertan en auténticas estrellas.
A partir de ahí comienza un viaje por diferentes zonas de la isla mientras conocemos a distintos personajes y reclutamos nuevos músicos. La historia funciona sobre todo como una excusa para llevarnos de un escenario a otro, pero el tono desenfadado y los personajes consiguen que resulte agradable seguir avanzando.
Obviamente no será su historia lo que más te haga recordar Kalanoro, pero sí su jugabilidad, así que vamos con ella.


Jugabilidad sencilla pero entretenida
Para definir en pocas palabras la base jugable de Kalanoro, estamos ante una aventura de plataformas en tercera persona que combina exploración, saltos y combates bastante directos.
En cuanto a su movimiento y plataformeo, encontraremos (valga la redundancia) plataformas, obstáculos, pequeños secretos y diferentes objetos que podemos encontrar mientras recorremos los escenarios. La exploración no llega a tener una profundidad enorme, pero sí consigue que quiera desviarme del camino principal para comprobar qué hay un poco más adelante e intentar hacer el 100% del mapa.
El llamado «traversal» se siente cómodo y los controles responden muy bien, sintiendo a nuestra protagonista muy ágil.
Alguna pega más tengo en lo relativo al combate. En algunos segmentos, el escenario se cerrará y deberemos eliminar a todos los enemigos. He notado cierto retraso en la respuesta de los controles, sobre todo en lo que a la esquiva se refiere.
En cambio, me ha gustado el hecho de contar con poderes relacionados con el pelo que amplían nuestras posibilidades durante los enfrentamientos. Pero conscientes de su poca profundidad Kalanoro no nos inunda con combates, sino que más bien son rápidos, fáciles de entender y encajan bien con el ritmo general de la aventura.
Además de estas dos «patas» jugables, tendremos algo de variedad gracias a las diferentes actividades relacionadas con nuestra banda. Podemos gestionar el autobús, cuidar a nuestros músicos y realizar pequeñas tareas para aumentar nuestra popularidad. Son elementos sencillos, pero ayudan a darle personalidad a la aventura


Análisis de Kalanoro: Apartado audiovisual
En cuanto al apartado audiovisual, he de decir que esto fue lo que primero me entró por los ojos. Y el juego no defrauda para nada.
Lemuria está llena de colores, vegetación, personajes extravagantes y escenarios muy diferentes entre sí. Visualmente estamos ante un juego que apuesta claramente por el estilo cartoon y que sabe aprovecharlo para construir una identidad propia. No busca el realismo y tampoco lo necesita. Los personajes tienen diseños muy reconocibles y todo encaja con ese tono familiar y desenfadado.
La música también tiene bastante importancia. Al tratarse de una aventura centrada en una banda, las canciones y los efectos de sonido acompañan constantemente nuestra aventura. Es un apartado que funciona especialmente bien cuando se combina con las diferentes actividades musicales


Rendimiento técnico en PC y Steam Machine
He jugado Kalanoro en PC y, en términos generales, la experiencia ha sido muy buena. El juego no necesita un equipo especialmente potente para funcionar, ya que sus requisitos son bastante modestos incluso para los estándares actuales.
En mi equipo, equipado con una RTX 4090, he podido jugarlo con una gran fluidez y sin encontrar problemas importantes de rendimiento. Evidentemente, estamos ante un título que no supone un gran desafío para una tarjeta gráfica de este nivel, pero lo importante es que el conjunto se siente estable.
Pero también he pasado muchas horas jugándolo en la Steam Machine en una TV de 1080p y he de decir que los 60 FPS se han mantenido estables como rocas.
Hay que remarcar que el propio estudio recomienda utilizar mando, algo que considero acertado para este tipo de juego. Además, dispone de textos en español, por lo que no tendremos problemas para seguir la aventura


En definitiva, Kalanoro…
Acabo este análisis de Kalanoro reafirmándome en la sensación de estar ante una aventura pequeña, pero con bastante personalidad. No busca revolucionar el género, sino ofrecer una propuesta sencilla y divertida. Su mayor virtud está en la combinación de plataformas, combates, música y humor, elementos que funcionan de forma accesible desde los primeros minutos.
Algunos aspectos podrían ser más profundos y ciertos momentos resultan demasiado sencillos, pero Kalanoro tiene claro lo que quiere ofrecer. Es una aventura colorida, ligera y diferente que destaca por su personalidad y su peculiar ambientación
