Tras el reconocimiento que obtuvieron con Monster Sanctuary, los chicos de Moi Rai Games vuelven con un proyecto que no se conforma con repetir fórmulas. Aethermancer llega con la intención de fusionar el alma táctica de los RPG clásicos, la gestión y el coleccionismo del monster-taming, y la estructura impredecible de un roguelite moderno.
El resultado es una mezcla tan arriesgada como interesante, que busca redefinir lo que significa enfrentarse a lo desconocido… y perder en el proceso.
Una estructura roguelite con corazón táctico
Cada partida de Aethermancer comienza igual, pero nunca se siente igual. El jugador debe formar un equipo de tres criaturas, recorrer biomas generados proceduralmente y enfrentarse a enemigos que no solo ponen a prueba tu fuerza, sino tu capacidad de adaptación.
Aquí no hay espacio para el piloto automático. Cada turno cuenta, cada movimiento debe pensarse. La gestión del Aether elemental, que actúa como recurso y sistema de afinidades, obliga a planificar tus sinergias con precisión casi quirúrgica.
Y la gran diferencia con otros juegos de su tipo es contundente: la muerte es permanente. Cuando una criatura cae, la pierdes para siempre… o casi. Puedes “renacerla”, pero volverá cambiada, con otras habilidades o rasgos. Esto introduce una capa de tensión emocional que recuerda más a Darkest Dungeon que a Pokémon. No se trata solo de ganar, sino de saber cuándo retirarte, cuándo arriesgar y cuándo aceptar la pérdida.

Comparaciones inevitables
Es fácil trazar paralelismos. Aethermancer toma la estructura progresiva y rejugable de Slay the Spire, la dureza y el coste emocional de Darkest Dungeon, y la esencia coleccionista de Pokémon o Monster Sanctuary.
Pero lo más notable es cómo consigue no parecer una copia de ninguno. Su identidad nace de cómo esas piezas encajan: el sacrificio tiene peso real, la exploración ofrece pequeñas historias dinámicas, y las criaturas que domas no son simples herramientas… son parte de un viaje que muta contigo.
Donde Pokémon recompensa la constancia, Aethermancer premia la adaptabilidad. Donde Darkest Dungeon castiga la imprudencia con locura, aquí lo hace con pérdida. Y donde Slay the Spire te enseña a jugar con el azar, Aethermancer te reta a dominarlo.

Un mundo cambiante y lleno de decisiones
Cada run se compone de biomas distintos, con encuentros, eventos y decisiones narrativas que alteran la experiencia. Puedes ayudar a un personaje, ignorarlo o enfrentarte a él, y esas pequeñas decisiones van moldeando el tono de la aventura.
Hay también un sistema de progresión externa —muy propio de los roguelites— que te permite mejorar habilidades o desbloquear criaturas entre partidas. Es una forma inteligente de mantener la motivación incluso tras las derrotas más duras.
El ritmo general es más pausado que en otros títulos del género, pero eso juega a su favor: Aethermancer quiere que pienses, que analices, que sientas la pérdida como parte del camino.

El peso del Early Access
El juego está en Acceso Anticipado, y eso se nota. Hay sistemas que aún necesitan refinamiento, especialmente en el equilibrio entre criaturas y habilidades.
Sin embargo, ya se percibe una base sólida, con una estructura bien pensada y un diseño de combates que premia la estrategia sobre el simple farmeo.
Entre lo mejor:
- Gran variedad de monstruos y sinergias posibles.
- Un sistema de combate profundo y exigente.
- Un tono oscuro y melancólico que da personalidad al conjunto.
- Rejugabilidad real: cada partida cambia lo suficiente como para sentir que exploras algo nuevo.
Y entre los puntos a mejorar:
- Balance todavía irregular en las combinaciones de criaturas.
- Curva de aprendizaje dura, sobre todo para quienes vienen de juegos más ligeros.
- Cierta repetición en algunos biomas, algo habitual en fases tempranas.
Nada de esto empaña su potencial. Moi Rai Games ha demostrado con su trabajo anterior que saben pulir, escuchar y construir sobre una buena base.
Conclusión
Aethermancer no es solo otro roguelite táctico: es una apuesta por devolverle alma y consecuencias a un género que a veces se queda en la fórmula. Es exigente, sí. Imperfecto, también. Pero tiene algo que muchos juegos actuales no: personalidad y propósito. Moi Rai Games está construyendo algo que podría crecer mucho con el tiempo. Si disfrutas de los combates por turnos donde perder enseña más que ganar, de los sistemas profundos y del sabor clásico de la estrategia, Aethermancer merece tu atención.
Porque al final, como en los buenos RPG, son títulos donde estrategia y emoción se funden en una misma chispa de energía pura. Un juego donde dominar el Aether es, en realidad, aprender a dominarte a ti mismo.
Domina el Aether. Enfrenta la pérdida. Renace más fuerte.
Una frase, tres pasos, y todo un viaje.
Podéis estar informados de más análisis y noticias en Area Xbox.
