13 años han pasado desde el lanzamiento de Assassin’s Creed IV: Black Flag. Se dice pronto. Y siendo uno de los peores secretos guardados de la industria, muy pronto se supo de la existencia de un remake de una de las entregas más preciadas de la saga, con permiso de Ezio. Y la larga espera ha merecido la pena: ya hemos podido jugar a Assassin’s Creed Black Flag Resynced y os hablamos de él en nuestro análisis tras jugarlo en una Xbox Series X. ¡Vamos allá!
Una historia familiar pero sin presente
Aunque siempre me gusta empezar por hablar de la historia y el contexto del juego quizás en esta ocasión se haga algo extraño. Serán muchos los jugadores que ya sepan del inicio y de la conclusión de la misma, pero aun así me gustaría hablar por encima de la principal novedad: se elimina toda la trama del “presente”. En su lugar, Ubisoft ha creado una serie de nuevas misiones narrativas centradas en los recuerdos de Edward Kenway, que buscan profundizar en el personaje sin romper el ritmo de la aventura pirata.
Dejando atrás todo lo que tiene que ver con su narrativa, que sigue esencialmente la de la obra original, es turno de empezar con lo que nos propone jugablemente Assassin’s Creed Black Flag Resynced. Si hay algo que queda claro en esto de los videojuegos, es la “formula Assassin’s”. Y en este remake se mantiene fiel a su estilo, pero con los cambios justos y acertados, en mi opinión. El que venga aquí a asesinar en sigilo, encontrará el clásico sistema de siempre, con algunas novedades que lo hacen más atractivo si cabe que el original y que actualizan la fórmula basándose en la renovación vista en Shadows.

Clásico en lo jugable pero con grandes mejoras
Assassin’s Creed Black Flag Resynced no sigue la estructura RPG de entregas como Origins, Odyssey, Valhalla o Shadows. Aquí no haces subir de nivel a Edward mediante enormes árboles de habilidades ni te enfrentas a enemigos con indicadores de niveles sobre sus cabezas. En cambio, la progresión gira en torno a la obtención de mejores armas y equipamiento, la acumulación de dinero y recursos, y, sobre todo, a la mejora constante del Jackdaw, auténtico eje de la aventura y clave para afrontar los desafíos más exigentes.
Una de las cosas que más me ha gustado de su jugabilidad (y de hecho ya se anunció) ha sido el hecho de poder empezar una misión en sigilo y que ésta siga pese haber sido descubierto, convirtiendo el momento en puro caos y un desafío al tener que combatir contra múltiples enemigos. En el original, muchas misiones se daban por terminadas si eras descubierto, debiendo reiniciarlas. Ahora tenemos plena libertad para sacar las armas y resolver en combate lo que no hemos sabido hacer en sigilo.

Un combate construido desde cero
Hablando del combate, aquí sí que ha habido una profunda renovación. Por no decir que se ha construido casi de cero. Ahora, además de tener un ataque normal y otro más fuerte, se introduce la posibilidad de hacer una esquiva y el ya visto en tráileres parry. Habrá ataques que sí o sí deberemos esquivar, pero a la mayoría de ellos se les podrá hacer parry. Y si lo logras en el momento exacto y pulsas el botón adecuado justo después, podrás acabar de un plumazo con tu adversario.
Se siente un combate muy ágil y dinámico, que sigue contando con un arma de fuego a distancia muy útil en según qué circunstancias. Además, tiene mucho más en cuenta el escenario y abre el abanico de posibilidades a opciones tales como acabar con el enemigo contra una pared o tirándolo al suelo si estamos en una plataforma elevada.
Sin ánimo de alargarme más, creo que Ubisoft ha logrado un sistema de combate que se siente el aspecto más fresco de todo el remake. Cierto es que los otros sistemas como el sigilo aún aguantan bastante bien el paso de los 13 años desde el original. Pero el combate era algo que sí o sí debían tocar. Y el resultado me parece excelente.

Contenido para horas y horas
Donde tampoco se han escatimado recursos es en la cantidad de contenido que tenemos. Si eres de los que gusta completar todo lo que ofrece el juego, tienes juego para horas, posiblemente un centenar de ellas.
La base se mantiene: contratos de asesino, cazas templarias, fortalezas navales, caza de animales, búsqueda de cofres y mapas del tesoro, naufragios submarinos, fortificaciones y combates navales y mejoras del Jackdaw mediante planos y materiales.
Más allá de la gestión del Jackdaw (nuestro eterno barco), también tienes la oportunidad de desarrollar tu propio cuartel general. Edward establece su base de operaciones en Gran Inagua, una hacienda pirata que irá prosperando a medida que inviertas dinero en mejorar sus instalaciones.
A diferencia del sistema de construcción visto en Assassin’s Creed Shadows, aquí no levantas edificios desde cero, sino que amplías una base ya existente, desbloqueando nuevos servicios, mejoras y funcionalidades. Es un sistema sencillo, pero efectivo, que refuerza la sensación de que Edward no solo está forjando su leyenda como pirata en el Caribe, sino que también está construyendo un hogar desde el que consolidar su legado.
En definitiva, hay mucho cariño y dedicación en lo que se no es sólo seguir la historia principal del juego. Es por ello por lo que decía que, si eres de los que coges un juego y no lo sueltas hasta tenerlo todo, aquí puedes llegar fácilmente a las 70 horas Eso sí, si eres de los que se centra única y exclusivamente en la historia principal, posiblemente en algo cercano a las 17/20 horas puedas terminarlo.

Análisis de Assassin’s Creed Black Flag Resynced: Apartado técnico y audivisual
En cuanto al rendimiento en Xbox Series X, tenemos tres modos gráficos, todos con una resolución que escala hasta 4K (2160p):
- Modo Rendimiento: hasta 2160p reescalados con un objetivo de 60 FPS, siendo la opción más recomendable por su gran estabilidad durante la exploración y los combates navales.
- Modo Equilibrado: hasta 2160p reescalados con un objetivo de 40 FPS, disponible únicamente en pantallas compatibles con 120 Hz y conexión HDMI 2.1.
- Modo Calidad: hasta 2160p reescalados con un objetivo de 30 FPS, priorizando la máxima calidad visual y los efectos gráficos.
Además, el juego incorpora trazado de rayos, HDR, tiempos de carga muy reducidos gracias al SSD de la consola y una mayor estabilidad general respecto al título original.
Todo ello redunda en una calidad visual que mira cara a cara con lo que hemos visto recientemente en Assassin’s Creed Shadows. Gráficamente está al mismo nivel y el Caribe nunca se ha visto igual de bien. Mención especial a todo lo que tiene que ver con el mar y la navegación, que dan ganas de lanzarse a nadar sólo por el mero hecho de refrescarse virtualmente.

Análisis de Assassin’s Creed Black Flag Resynced: Conclusiones
Tanto seas fan de la franquicia como si nunca has profundizado en uno de los juegos de la saga, creo que Assassin’s Creed Black Flag Resynced es uno de esos juegos que has de jugar sí o sí a poco que te guste el sigilo y un mundo abierto enorme para perderse y explorar cientos de horas.
Quiero concluir este análisis de Assassin’s Creed Black Flag Resynced dejando claro que estamos ante un remake con todas las de la ley. Se elimina aquello que no funcionó, se mejora lo que podía mejorarse y se mantiene todo lo que enamoró a los fans de la saga.
Aunque sea un producto dirigido para aquellos que disfrutamos del original, creo que es un juego muy accesible para cualquier jugador y que puede ser el momento para darle una oportunidad gracias a su apabullante apartado audiovisual, las mejoras que incorpora y la cantidad de contenido que tienes por delante.
