Mi historia con Warcraft III comenzó cuando tenía apenas cinco años de edad. Por aquel entonces, veía a mis hermanos jugar y, sin darme cuenta, despertaron en mí un interés por los videojuegos que me ha acompañado desde entonces. Han sido muchísimas las horas que he dedicado a este mundo, aunque siempre dentro de Warcraft III, nunca he llegado a probar World of Warcraft. Por eso, le tengo un cariño especial a este clásico. Hoy toca hablaros de Warcraft III Reforged: Forsaken Kingdom.
La versión Reforged fue bastante agridulce, aunque hay que reconocer que ha recibido muchas mejoras con el paso del tiempo, pero al final no dejaba de ser en esencia lo mismo. No ha sido hasta ahora, más de dos décadas después de The Frozen Throne, que Blizzard nos sorprende con Forsaken Kingdom (Reino olvidado en español), una nueva expansión que no me esperaba y que supone el regreso de una de mis sagas favoritas.

Warcraft III Reforged: Forsaken Kingdom: Una nueva historia para un clásico
Lo primero que llama la atención es que Blizzard no se ha limitado a realizar ajustes y corregir errores, como ya venía haciendo en Reforged. Forsaken Kingdom amplía la historia de Azeroth con dos nuevas campañas que nos llevan de vuelta a los últimos días de Lordaeron y al nacimiento de los Renegados. El prólogo nos sitúa en la caída del reino, justo cuando Arthas hace todo lo que hace, mientras que la campaña principal profundiza en los acontecimientos que siguieron después con Sylvanas y sus seguidores.
Ambas partes ofrecen una historia interesante, con personajes conocidos y otros nuevos que contribuyen a dar forma a este periodo. La historia resulta más cinematográfica que en las campañas clásicas y cuenta con un ritmo que consigue mantener el interés.
La campaña principal también se aleja de la estructura tradicional de las misiones, apostando por una aventura con mayor libertad de exploración, progresión de héroes y gestión del inventario, algo que me pilló totalmente por sorpresa y que le siente muy bien. Es una forma diferente de disfrutar de Warcraft III que ciertamente, con mi poco conocimiento en WoW, a veces me ha recordado un poco a él. Aporta un toque muy fresco.

Nuevas posibilidades jugables
Las novedades no se limitan a la campaña. La expansión incorpora un nuevo héroe, el Paladín Renegado. Su llegada es especialmente llamativa, ya que no desentona en absoluto y demuestra que todavía hay espacio para ampliar las posibilidades jugables de un título que muchos dábamos por cerrado.
También se han añadido mejoras en el editor de mapas, una herramienta fundamental para una comunidad que lleva décadas creando sus propias experiencias. Las nuevas opciones, junto con las mejoras del sistema de inventario, amplían las posibilidades tanto de quienes disfrutan de las campañas como de los jugadores interesados en el contenido personalizado. Es un añadido que quizá pase desapercibido para algunos, pero que contribuye a mantener vivo el juego.

Warcraft III Reforged: Forsaken Kingdom: Un apartado visual renovado
En el apartado gráfico también encontramos cambios importantes. La nueva Definitive Edition cambia los modelos, los escenarios, la iluminación y los efectos, ofreciendo una imagen más actual sin renunciar a la identidad visual clásica de Warcraft III.
Podemos alternar entre los distintos estilos gráficos, por lo que quienes prefieran la estética clásica tienen la posibilidad de conservarla. El resultado ha conseguido gustarme mucho, encaja a la perfección. Por otro lado, la banda sonora, si bien sigue teniendo los temas de siempre, añade otros que son una delicia de escuchar.
Una sorpresa que no me esperaba
Después de la decepción que supuso el lanzamiento de Reforged, reconozco que tenía cierto escepticismo con esta expansión. Sin embargo, Forsaken Kingdom me ha devuelto la ilusión que sentía por Warcraft III.
Las nuevas campañas son su principal atractivo, pero el Paladín Renegado, las mejoras gráficas y las novedades del editor también contribuyen a que esta expansión tenga una identidad propia. Es cierto que todavía hay pequeños fallos por corregir, como que por ahora carezca de un doblaje al español, pero no son suficientes para restarle valor a todo lo que ofrece.

En definitiva…
En definitiva, Warcraft III Reforged: Forsaken Kingdom ha sido una sorpresa especialmente agradable. Volver a disfrutar de este universo tantos años después, con una historia nueva, es algo que no me esperaba. Puede que mi cariño por el título influya en mi percepción, pero hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto con él. Después de más de veinte años, Warcraft III todavía tiene historias que contar y, para alguien que descubrió los videojuegos gracias a él, poder vivirlas es algo muy especial.
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